Decorar desde las emociones para mejorar la calidad de vida

Decorar no es aplicar tips

Mis clientes me han enseñado, que sus experiencias de vida son la clave para diseñar.

Porque considero que somos todos diferentes y nuestros espacios deben manifestar ese plus único.

A partir del año 1998 compilé toda mi experiencia en el Método CEDO.

Muchas otras experiencias abonaron mi camino, sin embargo mi gran pasión fue fundar la Escuela CEDO (Centro de Enseñanza de Decoración y Oficios) en el año 1998 donde compilé toda mi experiencia en el Método CEDO.

El Método CEDO es un modo de organizar la tarea de decorar a partir de las emociones. Un plan de trabajo que combina de manera planificada momentos para sentir, para pensar y para hacer en base a la experiencia y los objetivos propios de cada persona.

Desde el año 2000, con el Método CEDO, he ayudado a encontrar a mis alumnos, y clientes de habla hispana su mejor versión en la estética emocional de sus espacios. Los aportes y comentarios de cada uno de ellos, son la mejor prueba que mi propuesta de trabajo orientado a la decoración emocional funciona.

Me siento afortunada de vivir de mi pasión. Amo el diseño y la decoración.

A los 22 años me recibí como arquitecta en la FADU – UBA, mi formación siguió con actividades de postgrado en diversas áreas como patología de la construcción y diseño y decoración de interiores.

Junto a la empresa IVSA de Stefani, y de la mano del Ing Pytlowany (maestro y mentor) llevé adelante proyectos de viviendas sociales (FONAVI). Aquí aprendí que cuando la metodología, la gestión y el diseño van de la mano… el éxito está asegurado.

Transité la experiencia del diseño y decoración hotelero en el estudio de Daniel Piana. Mi jefe y maestro el Arq Alberto Bergá Perales, me transmitió la pasión y el amor por cada detalle de diseño.

Hoy disfruto pensar, sentir y hacer diseño y decoración como una misión en la vida.

Estoy convencida que el diseño y la decoración transitan un cambio maravilloso de paradigma.
5/5

Como sociedad necesitamos reforzar los espacios de pertenencia y contención. El hogar es un lugar cada vez más valioso para el descanso, el disfrute y los afectos. 

Por eso, es tiempo de dejar atrás recetas de decoración enlatadas que intentan dar respuestas a todos y a nadie a la vez.

Creo firmemente que hoy un diseñador puede sumarse a la búsqueda de una mejor calidad de vida.

¿Cómo? Generando fuertes lazos de empatía y reconocimiento. Esta mirada hace que como decoradora haya cambiado el foco de mi trabajo profesional.

 

Ubico en el centro a la escucha atenta y respetuosa de los clientes. Tratando de dejar atrás la dictadura de “Acá tenés que hacer esto” para invitar a cada uno a contarme qué y cómo le gustaría vivir.

Mis 32 años de experiencia como arquitecta, diseñadora de interiores, formadora y coacher en decoración, me llevan a la conclusión que un “cliente de decoración feliz” va de la mano de un profesional que comprende el sentido que cada uno otorga a su entorno.

El diseño y la decoración a partir de emociones es un camino nuevo y muy interesante pero lleno de alternativas .

Por eso diseñe Método CEDO. Un paso a paso para sentir, pensar y hacer decoración desde los sentimientos. 

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